La heroína te puede dar una sensación de bienestar y felicidad. También puede hacerte sentir que el mundo se mueve en cámara lenta. Las personas drogadas con heroína pueden moverse y pensar más despacio.

Pueden sentirse somnolientas, como si estuvieran en un sueño.

La heroína hace que se achiquen las pupilas (el círculo negro en el centro del ojo).

Es posible que las personas que se inyectan heroína tengan marcas en la piel en el lugar en que penetró la aguja.

La heroína puede crear adicción, no importa si se inyecta, se fuma o se aspira. Las personas que se vuelven adictas a la heroína necesitan seguir consumiendo la droga para sentirse normales, y puede ser que consuman más y más cantidad para poder llegar al mismo estado de euforia.

Una vez que se pasa el efecto de la heroína, es posible que la persona:

  • sienta dolores en los músculos y en los huesos
  • tenga escalofríos
  • tenga vómitos
  • no pueda dormir
  • se sienta nerviosa