Imagen de un hombre con las manos cruzadas sobre la barbilla mirando hacia abajo.Foto: ©istock.com/TheMalni

La cocaína acelera todo el cuerpo. El corazón late a mayor velocidad. Una persona que ha consumido cocaína habla, se mueve y piensa rápido. Siente mucho calor y puede temblar o tener tics nerviosos; no duerme ni come mucho.

La cocaína puede hacer que te sientas feliz y entusiasta. Pero luego el estado de ánimo puede cambiar y puedes sentir enojo, nervios y miedo porque piensas que alguien quiere hacerte daño. Es posible que hagas cosas que no tienen mucho sentido.

Una vez que se disipa la euforia o "high" de la cocaína, la persona puede derrumbarse y sentirse cansada y triste durante días. También sentirá una necesidad intensa de consumir cocaína otra vez para tratar de estar mejor.

Las personas que aspiran cocaína por la nariz pueden sufrir hemorragias nasales y hasta pueden perder el sentido del olfato. Es posible que les gotee la nariz constantemente, como si estuvieran siempre resfriadas. Quienes se inyectan cocaína tendrán marcas en el lugar de la inyección (por lo general, los brazos).

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