"Stacey" se está recuperando de su adicción a la cocaína. Está agradecida de que su vida de hoy es diferente a su vida de antes. (Esta historia está basada en las experiencias de personas reales cuyos nombres se han cambiado).
Foto de una jovenFoto: ©istock.com/Marjot

Cuando comencé a usar cocaína, estructuré mi vida para poder drogarme varias veces al día. Lo primero que hacía a la mañana era aspirar la droga para enfrentar el día. Después, volvía a drogarme varias veces, entre ir al trabajo, hacer mandados o encontrarme con amigos. Pero no lo pude controlar. El control no existe cuando uno es adicto a la cocaína.

Empecé a necesitar más y más cocaína para sentirme bien. Mi rutina se redujo a trabajar (para ganar dinero), comprar cocaína y drogarme. Mi vida no tenía mucho más, aparte de comer y dormir, y no mucho de esas dos cosas tampoco. Perdí completamente el contacto con mis amigos y familiares. Fue horrible.

Ahora que estoy en tratamiento, estoy tratando de cuidarme. Estoy aprendiendo a manejar los sentimientos difíciles hablando con un consejero en vez de recurrir a la droga. A veces, cuando estoy sola, tengo la tentación de drogarme de nuevo. Por eso es que ahora hablar con mi consejero y participar en los grupos de apoyo son parte de mi vida diaria. Para mí también es importante mantenerme conectada con amigos y familiares. Necesito sentir que soy parte del mundo que me rodea.

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