Muchas personas que tienen un problema de drogas también tienen algún problema de salud mental, como por ejemplo:

  • depresión, que las hace sentirse muy tristes y cansadas
  • ansiedad, que las hace sentirse nerviosas, preocupadas y con miedo
  • trastorno bipolar, que las hace cambiar de estado de ánimo constantemente. Pueden sentirse contentas, llenas de energía o hasta enojadas, y luego tristes, cansadas y sin esperanza
  • TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad, o ADHD), que hace que les sea difícil prestar atención, estarse quietas o comportarse bien
  • trastorno de personalidad antisocial, que hace que les sea difícil relacionarse bien con la gente y tener consideración por los sentimientos de los demás.

Las personas que tienen este tipo de problemas mentales tienen más probabilidades de tener problemas con las drogas. Esto es en parte porque el abuso de drogas y los problemas de salud mental afectan las mismas áreas del cerebro.

Si alguien se siente realmente mal, puede tratar de sentirse mejor consumiendo drogas. Lamentablemente, por lo general eso no da resultado por mucho tiempo. Lo que sucede en cambio es que la persona puede convertirse en adicta a las drogas y entonces se siente peor que antes.

Un problema de drogas puede empeorar un problema de salud mental. Y un problema de salud mental puede empeorar un problema de drogas. Una persona que tenga los dos problemas necesita tratamiento para los dos para poder mejorarse.