Los integrantes de la familia pueden pelearse mucho por los problemas que causa el consumo de drogas. La persona que se droga puede hacer y decir cosas que molestan a los vecinos o a los amigos y que avergüenzan a la familia.

Algunas personas que son adictas no creen que están enfermas y que han perdido el control, y entonces no buscan tratamiento. No ven los problemas que causan. Otras personas adictas saben que tienen un problema, pero pueden estar tan alteradas y confundidas que no saben cómo pedir u obtener ayuda o tienen miedo de dejar las drogas.