Imagen de dientes podridos, efecto de la "boca de metanfetamina"Foto: ©istock.com/watanyou

Estos son solo algunos de los problemas que puede causar la metanfetamina:

Calor excesivo

La metanfetamina puede hacer que sientas tanto calor que llegues a desmayarte. A veces esto puede causar la muerte

Insectos imaginarios

La metanfetamina puede darte la sensación de que tienes insectos caminando por encima o por debajo de la piel. Por eso es común que quienes consumen metanfetamina se rasquen mucho y se lastimen la cara y los brazos.

Boca de metanfetamina

A las personas que consumen metanfetamina se les pueden romper, manchar o pudrir los dientes. Por lo general toman muchas bebidas dulces, tienen la boca seca y hacen rechinar los dientes. A esto se le llama "boca de metanfetamina".

Aspecto envejecido

Las personas que consumen metanfetamina pueden comenzar a verse viejas. Gastan mucha energía y no se alimentan bien, lo que puede hacer que bajen de peso y parezcan enfermas. Tal vez les tiemblen las manos y el cuerpo. Su piel se ve pálida y tienen granos y lastimaduras que no se curan. A medida que se van deteriorando los dientes, la boca se va viendo hundida.

VIH/sida, hepatitis

Quienes se inyectan drogas como la metanfetamina pueden contraer el VIH, sida o hepatitis si comparten agujas usadas. Estas enfermedades también se pueden contraer al tener sexo sin protección, y a las personas drogadas se les puede olvidar usar condones.

Sobredosis

Si se consume mucha metanfetamina se puede sufrir una sobredosis. A veces los distribuidores de drogas le agregan otras sustancias químicas peligrosas que pueden causar una sobredosis. La persona que consumió metanfetamina puede sentir tanto calor que se desmaya. Si no recibe ayuda de inmediato puede morir. Una sobredosis de metanfetamina también puede causar un derrame cerebral, un ataque al corazón o insuficiencia del hígado. Todas estas situaciones pueden causar la muerte.

Adicción

Es posible volverse adicto a la metanfetamina. Con el tiempo, la droga puede modificar la forma en que funciona el cerebro. Cuando la persona deja de consumirla, el cuerpo puede confundirse y comenzar a sentirse muy enfermo, lo que hace que sea difícil dejar de drogarse. Esto es lo que se conoce como adicción.

Las personas que se vuelven adictas a la metanfetamina necesitan consumir más droga para llegar al mismo estado de euforia o "high". Quienes normalmente la aspiran o la toman por boca pueden empezar a fumar o inyectarse la droga para llegar más rápidamente a un estado de euforia más intenso.

La metanfetamina puede dañar distintas zonas del cerebro. Puede causar problemas para pensar y problemas emocionales que no desaparecen. Aun después de dejar la droga, los pensamientos pueden volver. Por ejemplo, es posible que la persona sienta, oiga o vea cosas que en realidad no existen. Puede pensar que la gente la persigue o comenzar a creer ideas extrañas que no pueden ser realmente ciertas.

Quienes están tratando de dejar la metanfetamina pueden:

  • sentirse tristes
  • sentirse muy cansados pero tener dificultad para dormir
  • estar enojados o nerviosos
  • ser incapaces de sentirse felices

Tendrán una necesidad muy fuerte de drogarse.

Afortunadamente, hay programas de apoyo psicológico que pueden ayudar a las personas adictas a la metanfetamina.

Recuerda que incluso con el tratamiento puede ser difícil mantenerse alejado de la droga. Es posible que quienes han dejado de consumir metanfetamina todavía sientan deseos intensos de consumirla, incluso—en algunos casos—después de años de haber dejado la droga. Esto es normal. Por eso también es importante seguir con el tratamiento durante todo el tiempo que recomiende el médico.