"Mónica" comenzó a fumar cigarrillos con sus amigos. Ahora está tratando de dejar. El cigarrillo está perjudicando su carrera musical. (Esta historia está basada en las experiencias de personas reales cuyos nombres se han cambiado).
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Comencé a fumar cuando finalmente se me abrieron las puertas del mundo del jazz. Después de cada show, nos reuníamos con la banda y compartíamos cigarrillos. Subir a un escenario y cantar frente al público es emocionante. Pero también intimida. Fumar después del show era como una recompensa después de un día de trabajo duro. Significaba que ya habia pasado la parte difícil y podía relajarme con amigos. También me gustaba fumar cuando bebía en el bar.

Después de fumar durante un tiempo, mi voz se volvió más ronca y más baja. Tenía que respirar más veces cuando cantaba. Ya no sonaba tan bien como antes. Me di cuenta de que fumar podía dañar mi voz permanentemente y perjudicar mi carrera de cantante. Tenía que dejar.

En la parada del autobus vi un aviso con el teléfono de ayuda para dejar de fumar, 1-800-QUIT-NOW. Llamé y hablé durante 20 minutos con una consejera sobre el hecho de que yo quería dejar el cigarrillo. Ella me dio consejos sobre cómo manejar las ganas de fumar y cambiar mi rutina diaria para excluir los cigarrillos. Me dio información sobre medicamentos que pueden ayudar: parches de nicotina, goma de mascar especial, pastillas recetadas e incluso algo que parece una pastilla para la tos. Me mandó información y unas planillas que podía usar para planear la forma en que iba a completar cada día sin fumar, especialmente cuando estaba estresada. Concertamos una hora para hablar todas las semanas durante varias semanas para que yo tuviera alguien a quien contarle cómo me iba. Esa parte es la que me pareció más importante.

La primera semana que traté de dejar, fracasé dos veces. Pero seguí intentando. Me uní a una amiga que también quería dejar de fumar. Cuando siento la necesidad de encender un cigarrillo, la llamo por teléfono. O mastico goma de mascar, o salgo a caminar o me distraigo de alguna otra forma. En el bolsillo tengo un papel con la lista de las razones por las que quiero dejar de fumar: para cantar, tener buena salud y no oler como un cenicero.

Mi voz suena mucho mejor ahora que no fumo. Y estoy ahorrando el dinero que usaba antes para comprar cigarrillos. ¡No puedo creer que gastaba casi $50 por semana en cigarrillos! Ya sé qué vestido me voy a comprar con ese dinero. Dejar de fumar es lo más difícil que he hecho en mi vida. Pero la visión de adonde quiero llegar es lo que me hace seguir.

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