Un frasco de medicamentos abierto y pastillas a su alrededor. Foto: © iStock.com/David Tulk

Los analgésicos son medicamentos que alivian el dolor y por lo general se usan después de una operación o una lesión. Para comprar analgésicos fuertes—conocidos como opioides—hay que tener una receta médica. Los analgésicos recetados son legales y son útiles cuando el médico los indica para tratar un problema de salud.

Probablemente hayas oído hablar mucho sobre los opioides estos últimos tiempos. A veces la gente los toma sin una receta médica para lograr un estado de euforia o "high". Los distribuidores de drogas venden estas pastillas de la misma manera que venden heroína o cocaína. Hay quienes las obtienen o las roban de otras personas.

Algunos piensan que los analgésicos recetados son más seguros que las drogas de la calle porque son medicamentos. Los analgésicos recetados pueden ser tan peligrosos como la heroína o la cocaína. En realidad, tienen la mayoría de las mismas sustancias químicas que tiene la heroína.

Algunos ejemplos de analgésicos recetados son:

  • oxicodona (marcas comerciales: OxyContin® o Percocet®)
  • hidrocodona (marca comercial: Vicodin®)

Los analgésicos recetados por lo general son pastillas blancas redondas u ovaladas. Se las puede tomar por boca, fumar o triturarlas hasta formar un polvo que se aspira o se inyecta con una aguja.

Al igual que la heroína, las pastillas analgésicas causan una oleada de sensaciones agradables cuando recién se toman. También pueden hacerte vomitar y darte mucho sueño. Y pueden crear adicción.

Algunos nombres comunes de la oxicodona son:

  • oxy
  • cotton
  • percs

Algunos nombres comunes de la hidrocodona son:

  • vikes
  • vikings

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