Ya hace años que "Debbie" no consume drogas. Ella quiere que su hija no las consuma nunca. Pero tiene miedo de contarle sobre su pasado. (Esta historia está basada en las experiencias de personas reales cuyos nombres se han cambiado).
Foto de una madre con su hija.Foto: ©istock.com/Martinan

En nuestra casa hay una regla básica: respetar a los demás y respetarse a uno mismo. Mi hija sabe que eso quiere decir nada de drogas, nada de alcohol y nada de tabaco.

Lo que no sabe es que yo fui adicta a todas esas cosas.

Comencé a beber mucho y a fumar cigarrillos y marihuana cuando estaba en la escuela secundaria. Me gustaba cómo me sentía al fumar y beber: menos preocupada, más contenta. Pero después venía la resaca y a veces faltaba a clase y no tenía ganas de hacer la tarea. Tuve malas calificaciones en la escuela y todo el mundo se enojó conmigo. Me sentía un fracaso. Pronto empecé a emborracharme y drogarme todos los días, no para pasarla bien sino para tratar de no sentirme tan mal.

Tenía algo más de veinte años cuando sentí como que mi vida se estaba cayendo a pedazos. Llamé al programa de asistencia para empleados de mi empresa. Ellos ayudan a los empleados que están luchando con problemas personales y guardan la información en forma confidencial. Me conectaron con un consejero especialista en el abuso de drogas y con un grupo de apoyo. No voy a decir que fue fácil, pero dejé de beber y de fumar marihuana, con unos pocos deslices en el camino. Sin drogas, podía pensar con más claridad de la que había tenido en años.

Finalmente decidí dejar de fumar cuando quedé embarazada. Esta vez busqué ayuda en una línea telefónica permanente para dejar de fumar. Y mi médico me brindó mucho apoyo, lo que me ayudó de verdad.

Nunca quise que mi hija supiera de mi historia de abuso de drogas, pensé que eso le daría el mensaje equivocado. ¿Pero qué pasa si se entera de la verdad? ¿Me respetará en ese caso?

Ella está en la escuela secundaria. Pronto podría verse frente a las mismas decisiones que yo enfrenté. Quiero que ella elija diferente.

Quiero contarle cómo fue mi experiencia. Ella tiene que ver que las drogas pueden apoderarse de una persona, incluso de una mujer fuerte como su madre. Mi hija es tan inteligente, tan bella. Espero que pueda usar mi pasado para construir su futuro.

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