Una persona que está dejando de consumir drogas puede cometer errores, sentirse mal y volver a drogarse. Esta vuelta a la droga se llama “recaída”. La recaída es común y es normal. Le pasa a mucha gente que se está recuperando de una adicción a las drogas. A menudo, la persona tendrá una o más recaídas durante el proceso, porque aprender a vivir sin drogas requiere práctica.

Dejar de consumir drogas es como tratar de hacer una dieta para bajar de peso. Es difícil aprender a hacer las cosas de manera distinta, como comer menos, hacer más ejercicio y evitar algunas de las comidas favoritas. Es fácil romper la dieta, comer de más y aumentar el peso perdido. Pero entonces hay que tratar de nuevo.

Dejar las drogas es igual. Las personas adictas pueden estar en tratamiento, recaer en la droga y luego volver al tratamiento muchas veces antes de que dé resultado. En esos casos, hay que volver al tratamiento lo antes posible.

Si bien la recaída es una parte normal de la recuperación, en el caso de algunas drogas la recaída puede ser muy peligrosa y hasta mortal. Si la persona usa la misma cantidad de droga que usaba antes de dejar de drogarse, es muy fácil que ocurra una sobredosis porque el organismo ya no está acostumbrado a tener esa cantidad de droga en el sistema. Una sobredosis ocurre cuando la persona toma demasiada droga y tiene una reacción muy mala, con síntomas graves y perjudiciales que incluso pueden causarle la muerte.

Por eso es muy importante tomar el plan de tratamiento con mucha seriedad. El tratamiento puede ayudar a que haya menos posibilidades de sufrir una recaída.