Cuando un usuario no puede dejar de tomar una droga voluntariamente, aun cuando quiere hacerlo, se llama adicción. La tentación es demasiado fuerte de controlar incluso si comprende que la droga le está causando daño.

Cuando las personas  empiezan a usar drogas, no tienen la intención de convertirse en adictos. Les gusta cómo la droga los hace sentir. Piensan que pueden controlar cuánto y con qué frecuencia toman la droga. 

Sin embargo, las drogas cambian el cerebro. Los usuarios de drogas empiezan a necesitar la droga simplemente para sentirse normal. Esto es la adicción, y rápidamente puede controlar la vida de una persona.

La adicción puede hacer que la necesidad por la droga sea más importante que la necesidad de comer o dormir.  La necesidad de obtener y usar la droga puede llenar cada momento de la vida de una persona adicta. La adicción reemplaza todas las cosas que la persona solía disfrutar. Una persona que es adicta es capaz de hacer cualquier cosa —mentir, robar o lastimar a la gente— para seguir consumiendo la droga. Esto podría hacer que la persona sea arrestada.

La adicción es una enfermedad mental.

  • Las drogas cambian cómo funciona el cerebro
  • Estos cambios pueden permanecer por mucho tiempo
  • Pueden causar problemas como cambios de humor, pérdida de memoria, incluso problemas para pensar y tomar decisiones

La adicción es una enfermedad, de la misma manera que la diabetes y el cáncer son enfermedades. La adicción no es simplemente una debilidad. Las personas de todos los orígenes, ricos o pobres, pueden volverse adictos. Puede ocurrir a cualquier edad, pero generalmente comienza cuando la persona es joven.