Ya sabes que es posible tener los ojos del padre o la nariz de la madre, por ejemplo, ¿no es cierto? Eso se debe a que nuestro cuerpo contiene un mapa que recibimos de nuestros padres antes de nacer. Este mapa se llama ADN y está compuesto de genes, que son fragmentos cortos del ADN. De la misma manera que recibes genes de tus padres para la nariz o los ojos, en tu cuerpo puede haber genes que aumenten la posibilidad de adicción a las drogas.

Pero no se trata solamente de genes. Si los niños ven que los padres u otros miembros de la familia consumen drogas, pueden pensar que está bien. Los niños aprenden a comportarse según lo que observan en sus padres y sus hermanos mayores. Vivir con una persona adulta que es adicta también crea muchos problemas en el hogar. Es posible que los niños no reciban el cuidado y la atención que necesitan. Un niño que no se siente querido tiene mayores posibilidades de drogarse y convertirse en adicto. Este puede ser un problema que continúe durante muchas generaciones. No importa si se trata de una familia rica o pobre, puede pasar en familias de cualquier nivel económico. La adicción puede afectar a cualquiera.

La buena noticia es que muchos niños que tienen padres que se drogan no se convierten en adictos cuando crecen. La posibilidad de adicción es mayor, pero eso no significa que tiene que ser así necesariamente. Y tú te puedes proteger de esta posibilidad si no consumes ninguna droga.

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