El cerebro quiere que sigamos haciendo aquellas cosas que necesitamos o nos causan placer, como por ejemplo comer alimentos sabrosos. Por eso es que a veces comemos más postre de lo que —sabemos— deberíamos comer. Por eso es también que un niño a menudo pide "¡otra vez!" cuando hacemos algo que lo hace reír.

Las drogas que la gente consume o usa en forma indebida estimulan las partes del cerebro que nos hacen sentir bien. Pero después de consumir la droga durante un tiempo, el cerebro se acostumbra. Entonces hace falta consumir más cantidad de droga para tener la misma sensación de placer. Pronto, el cuerpo y el cerebro necesitan de la droga nada más que para sentirse normales. Sin la droga, la persona se siente enferma y mal.

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